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Tratamiento del eczema de bebé: los mejores hábitos

¿Acaba de descubrir que su bebé tiene eczema y se pregunta qué hay que hacer para aliviarlo? El tratamiento del eczema del bebé pasa por adoptar unos hábitos correctos en el día a día.

Aplicar correctamente los dermocorticoides y los emolientes

Su bebé tiene eczema: una vez elaborado el diagnóstico, la primera cosa a realizar es aplicar correctamente el tratamiento para el eczema del bebé prescrito por el médico. Y no tener miedo.
  • Los dermocorticoides se utilizan desde hace cerca de 70 años en Dermatología y se han convertido en imprescindibles en el tratamiento del eczema, incluyendo el tratamiento de los más pequeños. En caso de episodio de eczema, deben aplicarse una única vez al día, en todas las placas de eczema y hasta la desaparición completa de estas.
  • Los emolientes tampoco deben olvidarse, ya que contribuyen a aliviar y fortalecer la piel del bebé. Se aplican una o varias veces al día en función de la necesidad, sobre la piel sana, fuera de las placas, en masajes circulares, desde los pies hasta la cara.
La hidratación ya no es una tarea sino un momento privilegiado entre el padre y el niño.

Reglas simples a aplicar en el tratamento del eczema del bebé

En caso de eczema en bebés, se deben aplicar ciertas reglas de sentido común, en especial las que afectan a:
  • La elección de la ropa: dar prioridad a las fibras naturales, como el algodón o el lino, y no cubrir al niño evitando que transpire.
  • La habitación del bebé: evitar los «nidos de polvo» como moquetas o alfombras; lavar los muñecos y peluches con cierta regularidad; no sobrecalentar la habitación y, sobre todo, no fumar.
  • Los animales de compañía: no prohibirlos, sobre todo si el niño está habituado a ello desde su nacimiento, pero sí evitar que el animal entre en la habitación y pasar el aspirador con cierta regularidad para eliminar los pelos.
Atención, estos consejos no deben hacer creer que el bebé afectado de eczema es más frágil que el resto. Al contrario, debe poder vivir su infancia con normalidad, jugar, reír o hacer monerías, como todos los niños.