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¿Qué es el eczema de contacto?

El eczema de contacto también llamado dermatitis de contacto es una inflamación de la piel causada por una reacción alérgica al contacto, por lo general prolongado, con sustancias capaces de traspasar la piel denominados alérgenos. La inflamación de la piel provoca placas de eczema, pruritos y una alteración de la calidad de vida.

Tratamiento del eczema de contacto aislado

El tratamiento del eczema de contacto aislado es relativamente sencillo: los episodios simplemente requieren la aplicación de dermocorticoides para aliviar la inflamación hasta la desaparición de las placas y la aplicación de emolientes para reparar la piel. Para impedir nuevos episodios, es conveniente evitar un nuevo contacto con el agente alérgeno. Una vez identificado este en el medio profesional, a veces es necesario adaptar su puesto de trabajo o incluso cambiar de profesión. Es el caso, por ejemplo, de una peluquera que desarrolla una alergia a los tintes que aplica habitualmente a sus clientes.

Dermatitis atópica y eczema de contacto

Cabe señalar que el eczema de contacto puede inscribirse en un contexto de atopia. Dicho de otra manera, una persona afectada de dermatitis atópica corre el riesgo de desarrollar un eczema de este tipo porque su piel es ya frágil y no cumple con su papel de barrera protectora.

A menudo, pensamos que el eczema de contacto afecta únicamente a los adultos. De hecho, afecta igual a los niños que a los adultos, por ejemplo, una niña puede desarrollar un eczema de contacto derivado del uso de bisutería de níquel.

Eczema de contacto o dermatitis irritante de contacto?

Es importante no confundir eczema de contacto con dermatitis irritante de contacto. El aspecto visual es parecido, pero la causa es sensiblemente diferente. De hecho, la dermatitis irritante de contacto no se desarrolla a causa de una alergia, sino por la manipulación de productos agresivos e irritantes como detergentes o disolventes, en especial en el medio profesional. El trabajador, ya sea alérgico o no, debe proteger su piel, por ejemplo, con el uso de guantes. Además, la persona atópica está más expuesta que otras.