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Eczema xerótico: piel seca

Uno de los principales síntomas del eczema y, en particular, el eczema atópico, es la sequedad de la piel. Se conoce también con el nombre de xerosis.

Síntomas y causas de una piel seca (xerosis)

La piel seca es el síntoma principal del eczema, pero no aparece de inmediato: en general lo hace al cabo de 1 o 2 años. A la inversa, en los niños más grandes, cuando los episodios se tornan más raros llegando incluso a aparecer, la sequedad cutánea persiste y puede convertirse en el único signo del eczema xerótico.

La sequedad de la piel puede ser debida a varios problemas en la barrera epidérmica y, en especial, a déficits en ciertas proteínas y lípidos. Las células, a menudo representadas en forma de ladrillo, están completamente desorganizadas mientras que el cemento entre las células-ladrillo es de mala calidad. El agua que se almacena en la piel se evapora más fácilmente y la piel se vuelve seca. Todos estos productos se traducen en una piel poco confortable, tirante, que pica, que se pela a veces, y que puede conducir a la formación de auténticas placas de eczema. 

 

¿Qué soluciones existen para luchar contra la sequedad cutánea?

Frente a la piel seca, una única solución: hidratarla sin parar. Los emolientes son ricos en agua, en grasa corporal, en agentes humectantes (capaces de captar el agua) y en agentes oclusivos (que impiden la evaporación del agua). Aportan flexibilidad y suavidad a la piel, restauran transitoriamente su función de barrera protectora y luchan contra el malestar y las sensaciones de tirantez. Los emolientes se aplican todos los días sobre la piel sana, es decir, fuera de las placas de eczema; como sustitutos de los dermocorticoides en las zonas afectadas por el eczema xerótico pero completamente sanas. Cabe señalar también el interés demostrado de los productos sanitarios en forma de crema reparadora relajante para acelerar el tratamiento de las placas y minimizar el riesgo de reaparición del eczema xerótico.

Situaciones que favorecen la sequedad de la piel

Algunos factores favorecen la sequedad de la piel: es el caso del frío, del viento, de agua de la ducha o de la piscina, de los jabones. En todas estas situaciones, será necesario adaptar la hidratación y nutrir la piel seca: aplicando el emoliente más a menudo u optando por un emoliente más rico en cuerpos grasos, por ejemplo, un bálsamo que sea más rico que una crema.