Cuidados que cambian tu día a día

Distinguir bien el alcohol etílico y los alcoholes grasos

Comprender mejor el papel de los distintos alcoholes de nuestras fórmulas
El alcohol etílico (etanol) y los alcoholes grasos (como el cetil, el cetearil, el estearil o el behenil), aun cuando todos comparten el término “alcohol” en sus títulos, presentan características y propiedades distintas en cosmética. Esta similitud en sus nombres proviene del hecho de que todos contienen la función química del alcohol (-OH). Pero el resto de sus estructuras químicas les confiere propiedades y aspectos diferentes.
 
El papel del etanol (o alcohol etílico):

El etanol o alcohol etílico es un líquido transparente, volátil e inflamable. Es el componente que se encuentra presente en las bebidas alcohólicas y que es responsable de los efectos secundarios que todos conocemos. Puede ser de origen vegetal o sintético.
En cosmética se emplea por su poder antimicrobiano, astringente, antiespumante y de solvente, enmascarante y de controlador de la viscosidad [CosIng]. También tiene un poder secante que a veces es objeto de controversia. Todo es una cuestión de dosificación y de concentración en las fórmulas.
 
El papel de los alcoholes grasos

Los alcoholes grasos no tienen nada que ver con el alcohol etílico, ya sea en lo que respecta a su aspecto o sus propiedades. Los alcoholes grasos son unas sustancias cerosas grasas que tienen excelentes propiedades en cosmética, en particular filmógenas, emolientes, hidratantes, suavizantes y protectoras. Se trata de ingredientes beneficiosos para el cuidado de la piel y el cabello.

Un alcohol graso es un alcohol de cadena larga con carbono y, la mayoría de las veces, con un número par de átomos de carbono.
 
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