Cuidados que cambian la vida diaria

Crema para piel grasa: Elige siempre la correcta

En muchas personas existe el interés por cuidar su rostro, una forma de hacerlo es eligiendo una buena crema para piel grasa, ya que la hidratación es fundamental para prevenir afecciones como una producción excesiva de sebo que obstruya los poros. 

Pero, ¿es lo mismo hidratar que humectar? Podría parecer que se trata del mismo paso en una rutina del cuidado de la piel; sin embargo, se tratan de pasos diferentes que ayudan a darle un mejor cuidado al rostro, por lo que es conveniente saber qué es cada uno. 

La hidratación es un paso que sirve para proporcionarle agua a las células cutáneas, por eso los productos hidratantes son capaces de llegar a capas profundas de la piel y se caracterizan por su formulación con sustancias activas, por ejemplo, minerales. 

Por otra parte, la humectación evita que el agua de los tejidos se evapore, por eso se considera una barrera protectora de la piel. Los productos humectantes se recomiendan para prevenir las enfermedades cutáneas causadas por distintos factores, entre ellos, los rayos solares.  

Todo esto queda más claro cuando entendemos que “la piel es un órgano metabólicamente activo, que para mantener su plasticidad y conservar la integridad de esta barrera cutánea, necesita el agua como componente esencial. Por ello, la hidratación cutánea es uno de los parámetros más importantes en la salud de la piel”. 

Esta hidratación cutánea hace referencia directa al agua que naturalmente tiene la epidermis (cedida por la dermis), cuyas concentraciones en los estratos inferiores oscilan entre 70% y 15% en los más superficiales. Ambos parámetros son responsables de la difusión pasiva del agua, desde las capas profundas de la piel hasta la superficie. 

Por lo tanto, la piel deshidratada tiene menos de 10% en peso en agua en su estrato córneo, es ahí cuando surge la necesidad de utilizar una crema para piel grasa que “incremente el nivel hídrico superficial”. 

El agua de la piel, a pesar de estar ligada a moléculas como el ácido hialurónico, es bastante volátil y puede desplazarse a la superficie cutánea donde se evapora cuando entra en contacto con el aire del ambiente. 

Para que la hidratación pueda ser efectiva, necesita de un equilibrio entre el aporte de agua y la pérdida de la misma, de acuerdo con Bot, dicho balance se alcanza con cuatro elementos fundamentales: 
  • El aporte suficiente de agua.
  • La presencia de sustancias que capten el agua y la mantengan en las células de los corneocitos (componentes de la capa superior de la epidermis). 
  • La presencia de lípidos en los espacios intercelulares. 
  • La presencia de una emulsión epicutánea que vaya acorde con el tipo de piel.
Cuando este equilibrio no está presente en la piel, podemos hablar de la deshidratación que se manifiesta en un rostro con sensación de tirantez y rugosidad, además en algunos casos hay presencia de finas arrugas, también conocidas como “estrías de deshidratación”. 

La deshidratación está asociada a diferentes factores, entre ellos se encuentran las condiciones climáticas (calor, viento y contaminación), las agresiones mecánicas (afeitado, depilación y exfoliación) y los daños químicos, en este caso, el uso de hidratantes inadecuados. 

Por eso es muy importante elegir una crema que esté formulada para cada tipo de piel, así aportará las sustancias adecuadas para que el agua de la epidermis no se evapore y el rostro luzca saludable, terso y luminoso. 

Tipos de piel

Cuando la piel está hidratada es fácil de notarlo porque luce suave, luminosa y es lisa al tacto, pero obtener estos beneficios depende de un paso esencial: elegir la crema adecuada, aquella que se adapte a las necesidades específicas de cada rostro, ya sea que se considere seco, mixto o graso. 

De acuerdo con la Federación de Enseñanza de Andalucía, para clasificar una piel se pueden utilizar múltiples criterios, “una de las más aceptadas se basa en la naturaleza de la emulsión que se forma sobre la superficie corporal entre las moléculas lipídicas y acuosas cutáneas o externas, denominada manto hidrolipídico o emulsión epicutánea”.

A partir de este punto, es preciso resaltar que según la epidermis, la piel puede ser gruesa o delgada. Estas características se toman en cuenta por los dermatólogos para recomendar ciertos productos, a fin de que penetren hacia capas más profundas y puedan ejercer sus beneficios, por ejemplo, hidratar. 

La piel gruesa tiene un estrato córneo bien desarrollado, se caracteriza por presentar los poros dilatados y generalmente tiene un color opaco amarillento que se debe a la queratina. Mientras que la piel delgada tiene una capa córnea fina, por lo regular los poros son menos visibles y la presentan principalmente las mujeres. 

La dermis es otro indicativo del tipo de piel que tiene una persona, puede ser tónica porque “presenta tensión y elasticidad” o bien, es posible que se considere como flácida cuando ha perdido elasticidad y su capacidad de recuperación. 

Todo esto es importante cuando se busca una crema ya que los productos se formulan a partir de las necesidades que tiene cada tipo de piel, con la finalidad de aportarle las sustancias esenciales para que esté hidratada y se evite la aparición de daños como las manchas. 

La clasificación de la piel en la que nos centraremos se basa en las secreciones de la misma, las cuales están formadas por “el agua procedente de las glándulas sudoríparas y el ambiente, junto con los lípidos de las glándulas sebáceas y de la capa córnea”, según la Federación de Enseñanza de Andalucía.

Dicha emulsión puede ser acuosa u oleosa, su composición depende de varios factores, como la localización corporal, por ejemplo, en la frente existen más glándulas sebáceas. Su función en la piel es recubrir el estrato córneo como si fuera una barrera. 

A partir de estas secreciones, encontramos que la piel se puede clasificar en seca, grasa y mixta, con características bien definidas en cada tipo y también con ciertas afecciones que pueden combatirse con productos especializados para cada una de ellas. 

Piel seca

Este tipo de piel, según la Federación de Enseñanza de Andalucía, es consecuencia de “una disminución en el contenido de agua del estrato córneo, dificultando su función de barrera. Esta hidratación del estrato córneo depende de muchos factores, tanto internos como externos”.

De forma natural, una piel normal tiene un adecuado contenido de agua que está protegida por la grasa que recubre la capa exterior de la piel, su principal función es frenar la evaporación a fin de que la humedad en las capas más profundas sea la adecuada. 

Cuando no hay una producción normal de esta grasa, la piel del rostro comienza a secarse dando lugar a una afección que los especialistas conocen como xerosis; existen varios factores que la detonan, principalmente los climas fríos, la dermatitis atópica y el uso de jabones demasiado agresivos para el rostro. 

Las personas con este tipo de piel notan que su rostro tiene una textura áspera, presenta descamación, grietas y una pérdida de la flexibilidad. Aunque no es considerada como una enfermedad grave, la xerosis puede llegar a ser incómoda y acompañarse de comezón. 

No solo por cuestiones estéticas, sino por salud, la piel seca debe de tratarse con un especialista, ya que de no hacerlo la pérdida de flexibilidad de la piel puede generar la aparición de pequeñas heridas que sean la vía de entrada para una infección cutánea; o inducir al rascado e inflamación de la piel. 

La piel seca puede aparecer de forma ocasional o crónica, en el segundo caso se caracteriza por “ser gruesa, áspera y rugosa al tacto, con una descamación anormal. Presenta poca tolerancia a los agentes externos y el síntoma acompañante más frecuente es el prurito (comezón)”, puntualiza la Federación de Enseñanza de Andalucía.

En el caso de la piel seca ocasional, está asociada con una disminución del nivel lipídico de la producción sebácea, lo que causa la deshidratación en la capa más exterior de la epidermis. También aparece cuando hay un déficit de agua en el estrato córneo, “cuando los agentes externos favorecen la eliminación del agua superficial conduciendo a un resecamiento”, añade la Federación citada en el párrafo anterior. 

Piel mixta

Este es uno de los tipos de piel más comunes y su principal característica es que, según la zona de la rostro, hay una mayor o menor producción de grasa. En ocasiones, las personas con esta condición buscan una crema para piel grasa creyendo que servirá para controlar el brillo; sin embargo, lo mejor es buscar productos indicados para cada tipo de piel. 

De acuerdo con el artículo de la Federación de Enseñanza de Andalucía, que hemos citado a lo largo de este texto, las pieles mixtas combinan características de dos tipos: secas y grasas. Esto sucede porque “la distribución de las glándulas sebáceas y sudoríparas no es homogénea”.

“En esta situación intermedia, se admite la clasificación de un estado fisiológico cutáneo que alterna las características de la piel seca y grasa, en unas condiciones de normalidad”. De este modo, la frente, nariz y barbilla (zona T) tiene más brillo debido a la producción de grasa y el resto del rostro, sobre todo las mejillas, lucen deshidratadas. 

En un caso como este, la zona T suele presentar poros agrandados y ciertas impurezas, por ejemplo, acné. La principal causa de una piel mixta es la hiperproducción de sebo en la nariz y la frente, mientras que el déficit de lípidos causa la tirantez de los contornos.

El Consejo Argentino de Ciencias Estéticas (CACE) expone que una piel mixta tiende a ser seca cuando es más fina e incluso llega a provocar ciertos signos en el rostro que podrían ser incómodos para las personas con este tipo de piel, por ejemplo, escamas en las sienes y en los pómulos. 

“Las pieles mixtas pueden ser difíciles de tratar, ya que por un lado se tiene una piel seca, y por otro, tiene regiones grasosas. Por esto mismo, es conveniente buscar una fórmula que esté específicamente diseñada para este tipo de pieles”, sugiere el CACE. 

Piel grasa

Para saber si una crema para piel grasa puede ser de utilidad en una persona, es necesario asegurar que tiene este tipo de piel, pues de lo contrario, se podrían causar afecciones como deshidratación. 

Es un tipo de piel que requiere de mucha higiene porque de lo contrario, pueden aparecer comedones y los poros dilatarse. También puede producirse un engrosamiento indeseado de la piel”, de acuerdo con lo que señala el Consejo Argentino de Ciencias Estéticas (CACE). 

Aunque podría parecer que una piel grasa es algo problemático, es conveniente mencionar que tiene una ventaja: su proceso de envejecimiento es más lento gracias a que su capa de grasa es más extendida y esto la hace resistente a ciertos agentes externos. 

Las pieles grasas se caracterizan por el exceso de brillo, proveniente del sebo que producen las células del rostro, esto no debe confundirse con un exceso de hidratación, ya que esta viene del agua y el sebo consiste en la grasa que se manifiesta principalmente en nariz, frente y barbilla. 

Este tipo de piel tiene sus propios mecanismos naturales de hidratación, pero está expuesta a ciertos factores que podrían dañarla y alterar sus niveles naturales de agua, por ejemplo, los rayos del sol o el smog de una ciudad. Ante una situación como esta, la hidratación es fundamental. 

Una piel grasa también puede presentar una textura irregular, provocada por una deficiente renovación celular y un excesiva producción de sebo, como los lípidos no pueden salir, se acumulan en el interior del folículo pilosebáceo, entonces aparece un relieve irregular en el rostro. 

Las rojeces son otras de las manifestaciones que presentan las pieles grasas, indican una inflamación cutánea, ya sea en una zona específica donde está por aparecer un grano, o bien, pueden abarcar más zonas del rostro cuando hay un exceso de lípidos sintetizados que causan dicha irritación. 

También es recomendable visitar a un especialista para que evalúe si es necesario el uso de una crema para piel grasa o algún medicamento especial. Con la finalidad de no adicionar más brillo a estas pieles, lo que sugieren es usar productos con texturas muy ligeras que tengan componentes de efecto seborregulador y matificante. 

¿Por qué tenemos piel grasa?

El aumento en la actividad de las glándulas sebáceas es lo que causa una piel de este tipo, se caracteriza por una producción de grasa excesiva de forma no homogénea, lo que en algunos casos lleva a la aparición de acné. Algunos factores que la producen están asociados con la genética, problemas hormonales y estrés, entre otros. 

Las glándulas sebáceas están presentes en la piel del cuerpo, pero su tamaño cambia de acuerdo con su localización, en el caso de las que se extienden por el rostro, son más grandes y numerosas, por eso es más frecuente la aparición del brillo en la frente. 

Las pieles grasas pueden tener otras condiciones, por ejemplo, ser sensibles, debido a condiciones dermatológicas como la rosácea y la dermatitis. En estos casos es importante que la crema para piel grasa no irrite ni genere molestias en cada uso. 

Incluso el ambiente es un detonante de la piel grasa, sobre todo si una persona se expone a temperaturas muy elevadas. Tampoco debemos olvidar que la alimentación influye en el estado general del cuerpo, el consumo excesivo de lácteos e hidratos de carbono podría causar una mayor secreción de sebo. 

Cuando coexiste hiperhidrosis (exceso de sudoración) el aspecto luciente de la piel es más marcado, este tipo de cutis se ensucia con más facilidad en los ambientes con polución”, detalla el CACE. 

Tengo piel grasa ¿cómo debo cuidarla?

Las personas que tienen una piel grasa necesitan equilibrar la producción excesiva de sebo con la humedad natural que hay en la piel, algo que puede conseguirse con una adecuada hidratación, proporcionada por una crema para piel grasa u otro tipo de productos, como los serums. 

Uno de los cuidados básicos es la limpieza, se tiene que realizar todos los días, por la mañana y por la noche, con productos creados especialmente para liberar la piel de impurezas, minimizar el sebo del rostro y mantener un pH óptimo. Un buen complemento son los exfoliantes, que pueden ayudar a combatir los puntos negros y la textura irregular de la piel. 

Cuando se realiza este paso, el Consejo Argentino de Ciencias Estéticas recomienda masajear suavemente el rostro con las yemas de los dedos para que se emulsionen las impurezas de la piel con la espuma o gel de limpieza. Luego de unos minutos es necesario enjuagar, para evitar que la suciedad penetre o se cause irritación. 

En el caso de las mujeres, el maquillaje no tiene que ser un enemigo, a pesar de la creencia de que este producto tapa los poros, existen algunos que están libres de aceites e incluso su formulación es exclusiva para pieles grasas o con tendencia al acné. 

Otro aspecto fundamental a la hora de cuidar este tipo de piel es el uso de protector solar, el cual debe ser no comedogénico, la ventaja es que también hay opciones matificantes que al mismo tiempo cuidan el rostro de los daños causados por el sol. 

Crema hidratante para piel grasa, ¿dónde conseguirla?

Todos los tipos de piel, incluida la que es grasa, necesitan hidratación; en este caso, lo que se recomienda es el uso de cremas que ayuden a matificar el rostro, es decir, a controlar su aspecto de brillantez. Si bien lo mejor es optar por productos dermatológicos, no se debe de pasar por alto que estos deben de ser hipoalergénicos, libres de aceites y no comedogénicos, para que no tapen los poros. 

La hidratación es un paso en las rutinas del cuidado de la piel que no se debe ignorar, pues se trata de una barrera cutánea que protege el rostro de daños como la contaminación y la radiación ultravioleta, además evita una sobreproducción de sebo como compensación del agua que naturalmente necesita. 

Una crema para piel grasa se puede conseguir en farmacias dermatológicas, también es posible que los especialistas recomienden alguna marca en especial, en ese caso lo más conveniente es contactarlos directamente en sus sitios web. 

Hidratante para piel grasa: Una piel hidratada es una piel sana

En el ámbito dermatológico, una de las crema para piel grasa que más se recomienda es Keracnyl, una loción purificante que está especialmente formulada para pieles grasas, ya que no solo matifica la piel, también ayuda a cerrar los poros. 

Ducray es la marca que produce esta crema, considerada como un purificante sin enjuague que brinda un efecto de frescura inmediata, gracias a sus ingredientes libres de sustancias comedogénicas y aceites que llegan a ser pesados para el cutis. 

Utilizar esta crema para piel grasa es completamente seguro, no irrita la piel ni provoca deshidratación. Para notar sus beneficios, se debe de aplicar en la mañana y en la noche, con ayuda de un pad de algodón, teniendo cuidado de no llegar hasta el área de los ojos. 

Con la aplicación continua de Keracnyl es posible notar una mejoría en la piel del rostro, libre de imperfecciones y de brillo excesivo. Para complementar esta rutina, también es posible utilizar otro producto de Ducray, el gel limpiador de la misma línea especializada en piel grasa. 

Como lo hemos mencionado a lo largo de este texto, las pieles grasas suelen tener los poros tapados y eso provoca que el cutis luzca sucio, con una textura grasosa o incluso con presencia de acné. Para evitar estas señales, la limpieza es fundamental y un gel como Keracnyl puede prevenir todas estas afectaciones. 

Se trata de un producto diseñado especialmente para el cuidado de las pieles grasas y con tendencia acneica, pues está libre de jabón y sustancias comedogénicas. Además, destaca su contenido de Mirtacina, un activo patentado por Ducray que matifica y le da una textura lisa a la piel. 

Lo más aconsejable en cuanto a su uso es realizar la limpieza diariamente, en las mañanas y en la noche, sobre el rostro húmedo hasta que el gel haga espuma, dar un ligero masaje con movimientos circulares y después enjuagar. Esta rutina de dos pasos, con el limpiador y la crema para piel grasa de Ducray, va a servir para que el rostro luzca más saludable, con una hidratación natural y liso al tacto.