Cuidados que cambian la vida diaria

La piel, el órgano más grande del cuerpo humano

La piel es un órgano muy importante debido a que actúa como barrera protectora del interior de nuestro organismo y al mismo tiempo es el que está más expuesto a los factores ambientales. Por ello, cuidarla va más allá del tema estético; una piel suave y luminosa es sinónimo de una buena salud.

¿Cuántas capas componen la piel?

La piel es el órgano más grande y visible del cuerpo humano, en un adulto mide aproximadamente 2 metros cuadrados de extensión y pesa alrededor de 5 kg, lo que significa que es ⅙ del peso corporal. Se considera dinámica debido a que está en constante evolución, ya que se compone de 3 capas principales que mantienen su integridad.

Epidermis

Esta es la capa externa de la piel, la cual podemos ver y tocar, nos protege de virus y bacterias. En la mayor parte de nuestro cuerpo, llega a tener un espesor de 0.1 mm, pero este grosor aumenta en zonas como las plantas de los pies que mide entre 1 y 5 mm y la piel más delgada es la del contorno de los ojos.

Está conformada por 5 subcapas de células llamadas queratinocitos, los cuales se producen en la capa basal más profunda y viajan hacia la superficie de la piel mientras experimentan diversos cambios. A este proceso se le conoce como queratinización y hace que cada subcapa sea diferente.
  1. Estrato basal. Es la capa más interna donde se producen los queratinocitos.
  2. Estrato espinoso. Los queratinocitos producen queratina y es la capa más gruesa de la epidermis.
  3. Estrato granuloso. Aquí se lleva a cabo la queratinización donde las células forman gránulos rígidos que se empujan hacia arriba y cambian a queratina y lípidos.
  4. Estrato lúcido. Es un espacio que se localiza en las palmas de las manos y las plantas de los pies. 
  5. Estrato córneo. Es la capa más expuesta de la epidermis, se constituye por queratinocitos aplanados que se descaman con frecuencia y es donde desembocan los poros de las glándulas sudoríparas y sebáceas.

Dermis

Sus principales componentes son el colágeno y la elastina, tejidos que se encargan de darle fuerza y flexibilidad a la piel para mostrar un aspecto sano y terso. Dichas fibras se encuentran adheridas a sustancia tipo gel que contiene ácido hialurónico y tiene la capacidad de retener agua y contribuir con el volumen de la piel.

En esta capa abundan vasos sanguíneos que nutren la epidermis y eliminan los desechos, aquí se hallan las glándulas sudoríparas y sebáceas que en conjunto forman una película hidrolipídica. Es la parte donde se desarrolla el cabello y se encuentran los receptores sensoriales.

Hipodermis

Esta capa también es conocida como tejido celular subcutáneo, almacena energía y funciona como un aislante del cuerpo. Se compone de células adiposas que forman una especie de almohadilla, fibras especiales de colágeno que forman un tejido que mantiene unidas a las células de grasa y vasos sanguíneos.
 

Función de la piel

Cada una de las capas anteriores tiene funcionamientos particulares que logran de manera global el bienestar de nuestra piel, la cual realiza una serie de funciones principales que a continuación presentamos:

La capa córnea de la epidermis al ser la más externa de la piel, la protege del medio ambiente y limita la pérdida de agua gracias a la película hidrolipídica. Ante la radiación solar, es capaz de protegerse a sí misma, haciéndose más gruesa y puede producir mayor cantidad de pigmento. 

Es una barrera de defensa que al estar formada de células adiposas, le proporcionan un relleno natural que amortigua los golpes y protege el interior del cuerpo. La capa hidrolipídica y el manto ácido le proporcionan un pH ligeramente ácido, el cual protege a la piel de virus, bacterias y hongos.

Ayuda a regular nuestra temperatura, por medio de la transpiración enfría el cuerpo y tanto la dermis como la hipodermis pueden conservar el calor. Las terminaciones nerviosas que posee nos brindan sensibilidad, por ello podemos sentir la presión, el tacto, la temperatura o el dolor.

Tiene una gran capacidad de regeneración e incluso, almacena nutrientes a nivel de las células del tejido subcutáneo y los transportan por los vasos sanguíneos cuando alguna zona específica del cuerpo los requiere.
 

Problemas en la piel 

Una piel sana y bien hidratada tiene un brillo natural, un color uniforme y una textura suave y tersa. Sus poros son finos, tiene una buena circulación sanguínea, libre de impurezas y no es propensa a la sensibilidad. No obstante, existen factores internos y externos que pueden alterar su naturaleza y funcionamiento y manifestar algunos problemas.

Piel grasa

Una piel grasa es aquella que presenta una hiperproducción de sebo, la cual tiene una carga genética importante, pero también puede ser causada por cambios o desequilibrios hormonales, estrés, uso de productos cosméticos comedogénicos, mala alimentación o algunos medicamentos.

Se caracteriza por ser una piel pálida y gruesa con poros dilatados y visibles, lo que la vuelve propensa a imperfecciones como puntos negros o acné que suelen aparecer en la cara (zona T), los hombros y la espalda. 

Piel seca

Cuando la piel tiene una producción de sebo por debajo de lo normal, se dice que es una piel seca, la cual no tiene la capacidad de retener la humedad ni formar la película hidrolipídica que la protege de los agentes externos. Existen diferentes grados de intensidad y formas en que puede manifestarse.

Tirantez, fragilidad y aspereza son signos claros de sequedad, pero estos pueden ir en aumento al presentar una mínima elasticidad cutánea, descamación, enrojecimiento, irritación, comezón y riesgo a desarrollar infecciones. Suele afectar principalmente manos, pies, codos y rodillas. 

Piel irritada

La irritación es consecuencia de una piel extremadamente seca, lo que la hace aún más sensible a diversos factores. La comezón y el enrojecimiento son síntomas frecuentes y las personas que tienen este tipo de piel incluso pueden sufrir lesiones crónicas derivadas de su condición cutánea.

Piel escamosa

La descamación es un proceso natural de la piel, sin embargo, cuando esto se vuelve visible y se acompaña de erupciones, comezón, enrojecimiento e irritación puede ser resultado de una enfermedad o un daño ocasionado por factores externos. Las escamas y rojeces pueden aparecer en la piel del cuerpo, la cara y el cuero cabelludo.
 

Envejecimiento de la piel

A medida que envejecemos la piel pierde volumen y densidad, lo que le da un aspecto menos tonificado y con arrugas. No obstante, el estilo de vida y la excesiva exposición solar afectan nuestra producción natural de colágeno y elastina que causan un envejecimiento prematuro.
 
La piel también tiene un papel fundamental a nivel psicológico debido a que es un indicador de salud visible, de modo que nuestra apariencia puede afectar nuestra autoestima. Por ello, es importante conocer el tipo de piel que tienes y así, crear la rutina de limpieza de cuidados con los productos adecuados que te ayuden a mantenerla radiante y saludable.