La cirugía para combatir la hiperhidrosis

La cirugía se reserva para los casos de hiperhidrosis graves.
Tratar la hiperhidrosis no siempre resulta tan sencillo y puede ser necesario probar diferentes tratamientos antes de dar con uno que funcione. El tratamiento con cirugía hiperhidrosis se considera cuando todas las demás opciones terapéuticas han fracasado. La cirugía se reserva para los casos graves de hiperhidrosis.

La intervención

La intervención para tratar la hiperhidrosis consiste en realizar una operación hiperhidrosis, es decir, cortar los nervios del tórax que transmiten la “orden” de sudar a las glándulas sudoríparas, o bien extirpar las glándulas sudoríparas que son “hiperactivas”.
Sea cual sea la operación elegida, sus efectos son irreversibles.

Los inconvenientes de la cirugía

Además de las posibles complicaciones operatorias típicas de cualquier procedimiento quirúrgico, pueden producirse efectos secundarios específicos de la simpatectomía. Entre el 10 y el 40%(1) de las personas que se someten a una de estas dos intervenciones desarrolla una hiperhidrosis compensatoria. Esto supone que el fenómeno de la hiperhidrosis ha desaparecido en el lugar objetivo, pero la sudoración excesiva se produce ahora en zonas que antes no se veían afectadas, como la espalda, el tronco, las extremidades o la cara.

Además, el cese de la sudoración en determinadas zonas del cuerpo puede provocar sequedad cutánea. Por ello, se recomienda aplicar periódicamente una crema nutritiva e hidratante para compensar este efecto.

(1) Stolman LP. Treatment of hyperhidrosis. Dermatologic Clinics. 1998; 16: 863-9.

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