La psoriasis reumatoide o articular

La psoriasis no es solo una enfermedad de la piel. La inflamación asociada a la psoriasis también puede afectar a las articulaciones, en cuyo caso se habla de psoriasis reumatoide o articular. Aproximadamente un 15% de las personas con psoriasis la padece, e incluso más según ciertos estudios. Los dos tipos de lesiones (cutáneas y articulares) aparecen al mismo tiempo, precediéndose o sucediéndose la una a la otra según los casos.

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Acerca de la psoriasis reumatoide

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El reumatismo psoriásico no se asocia necesariamente con las formas más graves o extensas de psoriasis. En cambio, el riesgo aumenta con los años, así como en caso de psoriasis de las uñas, el cuero cabelludo y/o los pliegues.

Los síntomas de la psoriasis reumatoide

La psoriasis articular se traduce básicamente en dos tipos de dolor articular. Cuando la enfermedad afecta a la columna vertebral, el dolor es intenso y difuso a lo largo del eje, especialmente por la noche, y en ocasiones resulta difícil levantarse por la mañana. Cuando la enfermedad afecta a las articulaciones más pequeñas situadas en la periferia del cuerpo (dedos de las manos y los pies, tobillos, rodillas, etc.), el dolor es más localizado, los dedos de las manos y los pies se hinchan, y las tendinitis son más frecuentes, por ejemplo en el tendón de Aquiles o el codo.

¡Atención! Que nos duela simplemente la espalda no tiene por qué ser el signo de que estamos desarrollando una psoriasis reumatoide. Puede deberse a una mala postura, un movimiento en falso, transportar demasiado peso… Si los signos persisten o aumentan entonces hay que hablar con el médico, que podrá diagnosticar o no un reumatismo psoriásico.

¿Qué tratamientos existen para la psoriasis reumatoide?

El reumatismo psoriásico infunde miedo porque causa dolor así como deformaciones y destrucción articular a largo plazo, como la mayoría de las enfermedades reumáticas. Pero no es el fin del mundo: hay muchos fármacos y bioterapias para la psoriasis que actúan tanto en la inflamación de la piel como en la inflamación de las articulaciones, y pueden limitar la progresión de la enfermedad.

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