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Los síntomas de una crisis de eczema

Independientemente del tipo de eczema, de su localización o incluso de la edad de la persona, una crisis de eczema se presenta siempre de la misma manera más o menos. Descubramos los principales síntomas de un eczema.

Placas rojas (eritema, eczema que pica, eczema que quema)

El eczema es una enfermedad inflamatoria, caracterizada por placas rojas que a veces presentan hinchazón y están mal delimitadas, es decir con bordes no nítidos, como si un niño las hubiera coloreado sin tener en cuenta los bordes del dibujo. Estas placas se asocian a una sensación de calor y a dolencias en forma de hormigueo y pruritos. La piel afectada por el eczema es foco de malestar: quema, pica, rasca.

En caso de eczema agudo, la piel suele inflamarse y puede incluso supurar cuando se rompen las pequeñas vesículas que forman  la placa de eczema. En caso de eczema crónico, es a la inversa: la piel se espesa y se vuelve muy rugosa al tacto.

Prurito

Los pruritos relacionados con el eczema Se trata de unos picores insistente que cuando se controlan, crean una necesidad de rascar las placas. A menudo un afectado de eczema se representa mediante una persona rascándose.

Los pruritos son unos síntomas de eczema que afectan a cualquier persona, incluidos los jóvenes: un bebé afectado de eczema se rasca a su manera, frotándose la piel contra las sábanas y pataleando en la cuna. El sueño del niño y el de sus padres suele verse afectado.

Piel seca (xerosis)

En caso de eczema, la piel se vuelve seca en un proceso conocido como xerosis. Esta sequedad cutánea suele ser el «hermano pobre» del eczema, un síntoma que tenemos tendencia a subestimar y a descuidar. Sin embargo, la xerosis debida al eczema es fuente de malestar. Provoca pruritos, es cierto que algo menos severos que los provocados por las placas de eczema, pero lo suficiente para desencadenar un reflejo de rascado y, así, un episodio de eczema en esta piel seca y frágil. Para evitarlo es fundamental hidratar la piel a diario con ayuda de una crema hidratante adaptada, denominada emoliente.

Recuerde

Nos encontramos ante una trilogía de síntomas: placas rojas + pruritos + piel seca. Pero los síntomas de los eczemas son más o menos intensos en cada persona. Por ejemplo, un bebé de algunos meses afectado de eczema suele tener la piel menos seca que un niño entre 3 y 4 años. Igualmente, el bebé presenta placas a menudo inflamatorias que pueden llegar a supurar, aunque el niño más grande y el adulto sufren un eczema más crónico y espeso.
 
Otros síntomas pueden asociarse al eczema sin que resulten sistemáticos. Por ejemplo, algunos niños atópicos presentan un pliegue específico en los ojos claramente asociado al eczema que, en caso de superinfección de las lesiones, puede desencadenar una ligera fiebre.
 
En el plano psicológico, una crisis de eczema, independientemente de su grado de severidad, puede provocar un carácter irascible y mal humor, y puede también interferir en la calidad de vida de la familia, especialmente cuando la cantidad de sueño se ve afectada por las crisis de eczema. 
 
Los síntomas de los eczemas ayudan al médico a confirmar si efectivamente se trata de esta enfermedad. Pero si la consulta se produce al margen de un episodio, habrá pocos o ningún signo de eczema a la vista. Las preguntas correctas junto con los antecedentes personales y familiares, asociados al examen minucioso de la piel, permitirán ver más claramente el problema y establecer un diagnóstico.
 
A falta de tratamiento, las placas desaparecen espontáneamente bajo la acción de mecanismos inmunitarios de regulación sin dejar cicatriz. Pero el rascado de las lesiones y la presencia de factores agravantes como el frío, el viento o la sudoración mantienen el fenómeno inflamatorio e impiden que la piel pueda curarse. A su vez, el rascado aumenta el riesgo de superinfección y de cicatriz, y altera la calidad de vida. Así pues, es primordial tratarlo con ayuda de dermocorticoides y emolientes.
 
En general, una crisis de eczema correctamente tratada dura unos días solamente, a veces más de una semana para ciertas placas, especialmente cuando el eczema es crónico y espeso, por tanto más difícil de tratar. Cuanto antes se inicie el tratamiento, mejor; es decir, desde los primeros enrojecimientos y pruritos, un tratamiento rápido será más eficaz y así acabará teniendo una corta duración.
 
A cada síntoma de eczema, una solución: 
  • Sobre las placas rojas: aplicar un dermocorticoide para combatir la inflamación. Puede asociarse a un producto sanitario para acelerar la resolución del episodio.
  • Sobre piel seca: aplicar un emoliente para relajar y fortalecer mi piel.
  • Sobre piel que pica: aplicar frío para evitar el rascado y agravar la crisis de eczema.