La hiperhidrosis o sudoración excesiva

La sudoración es un proceso normal y natural del que nuestro cuerpo no puede prescindir para regular su temperatura. Sin embargo, cuando este fenómeno se acelera puede resultar molesto.

¿Es posible controlar la sudoración excesiva? Si, siempre y cuando se sigan los cuidados adecuados. En esta información te los damos a conocer, sabrás las causas de la hiperhidrosis, descubrirás soluciones y aprenderás a lidiar con ella diariamente.

Cuando la sudoración se vuelve excesiva

La sudoración es un fenómeno fisiológico natural que permite a nuestro organismo regular su temperatura, así como eliminar determinados residuos. Cuando el mecanismo se acelera, aumenta la cantidad de sudor producida, hablamos entonces de hiperhidrosis, sudoración excesiva o hipersudoración.

Esta patología visible puede tener un fuerte impacto en la calidad de vida de las personas que la sufren. La hiperhidrosis afecta a un número significativo de individuos, entre el 0.6 y el 2.8%(1) de la población.

¿Qué es la sudoración excesiva?

La hiperhidrosis se produce cuando la secreción de sudor supera el volumen necesario para regular la temperatura corporal, hablamos de una producción excesiva de sudoración (hidrosis)

Existen dos tipos de hidrosis:
  • Hidrosis localizada: También conocida como hiperhidrosis primaria, sucede cuando no se logra identificar las causas de la sudoración excesiva. Afecta al 90%(2) de los casos. La mayoría de las veces es de origen genético y puede surgir ya desde la infancia o la adolescencia. Aunque sus causas no estén determinadas, la hiperhidrosis primaria puede verse intensificada por diversos factores, como el estrés y el calor intenso.
  • Hidrosis generalizada: Se dice que la hiperhidrosis es secundaria cuando es inducida por una patología o el uso de ciertos fármacos. Ante una aparición repentina de sudoración excesiva que dura varios días, se debe consultar a un médico para determinar la causa y el tipo de hidrosis que sufre el paciente.
La hiperhidrosis puede localizarse en determinadas zonas del cuerpo, sobre todo en las axilas, las manos o los pies, o puede generalizarse a todo el cuerpo. No existen criterios precisos para la definición de la hiperhidrosis porque no hay una cantidad determinada de sudor a partir de la cual se pueda hablar de hipersudoración. Por lo tanto, hablamos de sudoración excesiva cuando resulta molesta en el día a día.

El papel de las glándulas sudoríparas

En la superficie de la piel hay unas pequeñas glándulas, repartidas por millones en todo el cuerpo, que son responsables de la producción de sudor. Se denominan glándulas sudoríparas. Un adulto segrega a través de estas glándulas una media de 1 litro de sudor al día y ¡Sin darse cuenta! Durante la actividad física o cuando hace calor, la cantidad de sudor producida por estas glándulas es mayor para permitir que el cuerpo se enfríe.

Hiperhidrosis : síntomas molestos

La sudoración excesiva puede ser especialmente molesta porque suele ser visible. Los parches de sudor en la ropa, las manos húmedas y el olor son síntomas de hiperhidrosis que pueden tener importantes consecuencias psicológicas y sociales.

La sudoración excesiva de las manos

A nivel de las manos, por ejemplo, la sudoración excesiva puede ser molesta a diario en el trabajo, al manipular objetos, herramientas o documentos, al realizar determinadas actividades o simplemente al darle la mano a alguien.

La sudoración excesiva de los pies

A nivel de los pies, la sudoración excesiva puede provocar mal olor y molestias, sobre todo teniendo en cuenta que el calor y la humedad son condiciones adicionales propicias para el desarrollo de bacterias u hongos.

El olor

Aparte de la cantidad elevada de sudor, el mal olor puede igualmente molestar a las personas que sufren de hiperhidrosis y a su entorno. Estos olores desagradables son producidos por las bacterias en la superficie de la piel. Cuando entran en contacto con el sudor, degradan ciertos componentes y producen moléculas responsables del olor. La hiperhidrosis puede, por tanto, tener un impacto significativo en la vida personal y/o profesional de las personas que la sufren, provocando un malestar que puede llegar hasta desembocar en una reconversión profesional, el aislamiento social, la ansiedad e incluso la depresión.

¿Qué soluciones para reducir la sudoración?

Aparte de las medidas de higiene, existen otra serie de soluciones para vivir con la hiperhidrosis a diario.

En primer lugar, los activos antitranspirantes

En el caso de la hipersudoración localizada, el uso de antitranspirantes suele ser el tratamiento de la hiperhidrosis de primera línea para combatirla.
Contrariamente a lo que sucede con los desodorantes, que no hacen más que disfrazar los olores, los antitranspirantes a base de sales de aluminio permiten controlar eficazmente la cantidad de sudor producida.
Las sales de aluminio (cloruro, hidróxido de cloruro, acetato, gluconato, benzoato y salicilato) reaccionan al contacto con el sudor y forman una especie de tapón en el orificio de las glándulas sudoríparas, que las pone en reposo cada vez que se aplican productos con este ingrediente.

Otras alternativas terapéuticas

Cuando se usan antitranspirantes que no logran resultados satisfactorios o que no se adecúan al alcance o magnitud de la hiperhidrosis, puede optarse por otras soluciones:
  • La iontoforesis: Este método puede ser apto para personas que sufren de sudoración excesiva en las manos o en los pies. Consiste en remojar las manos o los pies en un recipiente con agua por donde circula una débil corriente eléctrica, lo que permite la formación de pequeñas máculas en el orificio de las glándulas sudoríparas. Este protocolo, que puede realizarse en casa, dura entre 10 y 30 minutos y debe repetirse regularmente para resultar eficaz.
  • Las inyecciones de toxina botulínica: Pueden proponerse como 2ª o 3ª opción contra la sudoración excesiva de las axilas en caso de no funcionar los antitranspirantes. El médico localiza las zonas afectadas y a continuación, inyecta el producto para bloquear localmente las glándulas sudoríparas. Esta técnica da muy buenos resultados, pero su eficacia es temporal, las inyecciones deben renovarse cada 4-6 meses y no están reembolsadas.
  • Los fármacos: Para las hiperhidrosis más extendidas, pueden recetarse fármacos conocidos como «anticolinérgicos» por vía oral. Pueden llegar a reducir la producción de sudor, pero presentan contraindicaciones y pueden causar numerosos efectos secundarios (sequedad de la boca, problemas de visión, estreñimiento, taquicardia…).
  • La cirugía: En última instancia, para los casos más severos, recalcitrantes a los tratamientos anteriores, puede proponerse la cirugía. Se conoce como «simpatectomía» y consiste en cortar un nervio que regula la actividad de las glándulas sudoríparas. Esta sección del nervio provoca la total detención de la sudoración de la parte superior del cuerpo. El principal efecto secundario es la aparición de una hiperhidrosis «compensatoria» en otro lugar del cuerpo, en ocasiones más importante y más molesta, incluso que antes de la operación.
No dude en solicitar consejo a su farmacéutico y acudir a un médico en caso de molestias ocasionadas por la sudoración. ¡Hay soluciones para ello!

(1) Stolman LP.Treatment of hyperhidrosis. Dermatol Clin 1998; 16: 863-9
(2) Münchau A, Bhatia KP. Uses of botulinum toxin injection in medicine today. BMJ 2000; 320: 161-5

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