Cuidados que cambian la vida diaria

Psoriasis

La psoriasis es una enfermedad de la piel que se caracteriza por la aparición de escamas, enrojecimiento y comezón. De manera superficial, se trata de un signo estético desfavorable, sin embargo se trata de un padecimiento que si no es atendido, puede llegar a ser un problema severo.

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¿Qué es la psoriasis?

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica que suele presentarse bajo su forma cutánea. Es decir, en su periodo de brote cambia el aspecto de la piel y esta se cubre de placas, mismas que, de acuerdo con la tipología de la psoriasis, son más o menos extensas, completamente rojas o cubiertas por una capa blanquecina gruesa de escamas.

Este padecimiento frecuente se puede manifestar a cualquier edad a través de una amplia variedad de síntomas cutáneos. Llega a tener consecuencias a nivel físico y psicológico, este último debido a que las lesiones son evidentes y causan un impacto en la forma en la que los demás y nosotros mismos nos vemos.

La psoriasis también es una enfermedad extracutánea debido a que antes, durante y después de la aparición de las primeras placas, se pueden presentar dolores articulares. El reumatismo psoriásico afecta a todas las articulaciones: dedos, columna vertebral, rodillas, etc.

Desafortunadamente, no es posible prevenir ni evitar su aparición. Las placas que aparecen resultan muy incómodas, generan intensas ganas de rascarse y ceder a este impulso empeora el brote, creando parches dolorosos piel que se ha engrosado y enrojecido con escamas plateadas.

En algunos casos se presenta en los hombros, el cuero cabelludo, la espalda, la cara, las palmas de las manos y las plantas de los pies, pero hay otras zonas en las que puede aparecer. Muchas personas creen que la psoriasis es un padecimiento que afecta exclusivamente a los adultos. Sin embargo, también puede manifestarse en los niños, en ocasiones desde muy pequeños.
 
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¿La psoriasis es contagiosa?

Una pregunta recurrente que se plantean las personas es si la psoriasis es contagiosa y la respuesta es muy sencilla: ¡No lo es! No obstante, es una enfermedad que se ve y que llama la atención de quienes miran, lo cual hace sentir incómoda y aísla a la persona que la sufre. Conocer mejor la psoriasis permite aceptarla y vivir mejor con ella, sin importar si se es paciente, profesional de la salud o un mero espectador.

Se trata de una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, la forma más común es la psoriasis en placas que se caracteriza por la presencia de placas rojas con bordes nítidos, cubiertas de gruesas escamas blancas que causan comezón. Se concentra en los codos, las rodillas y en la parte inferior de la espalda.

Otras zonas como el cuero cabelludo, las uñas y la cara también pueden verse afectadas, por desgracia, independientemente de la parte del cuerpo donde se presente, la incomodidad y los picores que causa la psoriasis son muy intensos. Su naturaleza crónica se traduce en una evolución intermitente entre periodos de crisis y periodos de remisión.

La inflamación y las placas no tienen un origen infeccioso, por lo que se descarta el peligro de que se pueda transmitir de una persona a otra. Sin embargo, los pacientes con psoriasis no pueden tener acciones comunes que forman parte de la vida diaria, debido a que deben enfrentarse a las miradas, el miedo o las interrogantes de los demás.

La psoriasis tampoco se debe a una falta de higiene. Es cierto que las placas gruesas y las escamas en el cabello o en la ropa no son algo estético, pero esto no tiene relación alguna con la suciedad. Más bien, es un padecimiento que se puede atribuir a diversos factores como la genética, el clima, la fricción o el estrés; aumentar la cantidad de baños no acaba con la psoriasis, al contrario, la empeora.

¿Cuáles son las causas de la psoriasis?

La psoriasis es una enfermedad multifactorial y compleja, se conocen algunas de las causas que la generan, pero no todas. A nivel piel, los mecanismos microscópicos del padecimiento involucran células inmunitarias y células cutáneas, puesto que se trata de un proceso acelerado que crea un estado inflamatorio que da lugar a las placas y al dolor.

Las placas no aparecen por sí solas, son el resultado de diversos fenómenos inflamatorios que se producen en la piel. Se generan cuando existe un proceso de renovación celular más rápido de lo normal, hablamos de que una renovación clásica suele tardar de 21 - 28 días, frente a 3 - 5 días en pacientes con psoriasis.

Se multiplican vertiginosamente, se acumulan en la superficie de la piel y provocan la aparición de escamas en placas, hay algunas teorías que hablan de una enfermedad autoinmune debido a que se manifiesta cuando los linfocitos T (un tipo de células blancas presentes en la sangre que ayudan a proteger al cuerpo de infecciones) se activan de manera anormal.

Esto genera reacciones inmunitarias como la proliferación y dilatación de los vasos sanguíneos de la piel y el aumento de un tipo de células de la piel conocidas como queratinocitos. Es así como las células suben aceleradamente a la superficie de la piel, se acumulan y forman las placas.

Desencadenantes de la psoriasis

Hay un área de investigación que se centra los genes relacionados con la psoriasis, de la cual, sólo se han descubierto pocos genes con predisposición. Es decir, que favorecen la aparición de la enfermedad sin que ello sea sistemático o automático, pero es posible transmitirla a los hijos dado que los genes pasan de generación en generación, aunque es algo que no se puede predecir.

Detrás de un brote de psoriasis se esconden varios factores como algunas infecciones, la ingesta de ciertos medicamentos, el consumo de alcohol o tabaco, el frío, el calor, el sol, el cansancio, los traumatismos cutáneos como las picaduras de insectos, las heridas, los golpes, las vacunas, la irritación y el estrés.

Estos factores suelen ser variables, ya que cambian de una persona o otra e incluso de un brote a otro. Cuando en una persona son recurrentes algunos de estos factores, se puede identificar una incidencia y por lo tanto, evitar el contacto con dicho factor para limitar la aparición de más brotes.

Tipos de psoriasis

La psoriasis es una enfermedad bien conocida por los dermatólogos. Es fácil reconocer los síntomas que presenta porque como lo hemos venido diciendo, se manifiesta en placas rojas, bien delimitadas, cubiertas por gruesas tiras de piel muerta blanquecina, esto aunado a intensos picores. 
 
Se trata de un padecimiento crónico que se puede presentar de manera distinta entre los que lo padecen. Hay síntomas de la psoriasis que no están presentes en la piel de manera permanente, van y vienen en forma de crisis que suelen evolucionar en función de las condiciones ambientales, del rascado o de la aplicación del tratamiento.

Psoriasis en placas

La forma más común en la que se presenta la psoriasis es en placas, representa el 80% de todos los casos y también es denominada como psoriasis vulgar. Los signos clínicos de este tipo son esencialmente las placas rojas cubiertas de pequeños fragmentos de piel muerta denominados escamas, de modo que las placas son rojas por abajo y blancas por arriba.
 
Estas placas son gruesas y ásperas; las zonas del cuerpo más afectadas son las de constante fricción como los codos, las rodillas, la parte inferior de la espalda, las piernas, así como el cuero cabelludo, las uñas y la cara. En estos casos, la sensación principal es una fuerte y constante comezón, en ocasiones se extiende a la piel de alrededor.
 
La gravedad de la psoriasis en placas puede variar de un paciente a otro. Un criterio que ayuda a determinar su gravedad es la extensión de las placas, así como la sensación que manifiesta la persona frente a esas placas debido a que en algunos casos la enfermedad está presente, pero no causa molestias.
 
Los dermatólogos son los especialistas de la salud que pueden ayudarte a identificar el mejor tratamiento para tratar este tipo de psoriasis, nuestros productos te pueden acompañar en este proceso.

Psoriasis en uñas

La aparición de la psoriasis en las uñas es muy frecuente y afecta a un 50% de las personas con esta enfermedad. También recibe el nombre de psoriasis ungueal y se puede presentar de forma aislada o acompañada de otras formas y en otras ubicaciones, especialmente las articulaciones.
 
Este tipo de psoriasis puede afectar una o varias uñas y puede aparecer en las uñas de las manos y/o en las uñas de los pies. Las lesiones se manifiestan en forma de pequeños puntos con un aspecto de dedal, las uñas pueden aumentar de grosor, deformarse o cambiar de color.
 
El dermatólogo debe confirmar el diagnóstico y descartar que se trata de otro padecimiento como la micosis. Además de evaluar la gravedad de las lesiones y su impacto en la ida del paciente, para proponer una terapia a base de tratamiento locales o generales si las lesiones son muy molestas o están acompañadas de otras formas de psoriasis.

Psoriasis en gota

Como su nombre lo indica, la psoriasis en gota se caracteriza por la gran cantidad de minúsculas lesiones que presenta el paciente y que suelen medir milímetros. Suele afectar principalmente a los niños, adolescentes y adultos jóvenes, y las lesiones aparecen en el vientre, la espalda, las extremidades y a veces en la cara.
 
Algunas infecciones bacterianas, en particular en las que intervienen los estreptococos, se han identificado como posibles desencadenantes. En la mayoría de los casos, los pacientes declaran haber sufrido una enfermedad infecciosa días o semanas antes de la erupción cutánea.
 
La crisis que genera la psoriasis en gotas sólo se manifiesta una vez. Sin embargo, la psoriasis en placas puede presentarse tras un episodio de la primera o también, puede producirse en un paciente adulto que ya tiene las placas desarrolladas. Algunos adultos pueden tener formas crónicas en cada brote, donde las lesiones adquieren un aspecto de gotitas en lugar de grandes placas. 

Psoriasis inversa

Existe un tipo de psoriasis que no afecta las zonas de fricción, sino más bien a los pliegues, por ello se emplea el término de inversa para distinguirla de las otras tipologías. Cuando la padecen los bebés, se le conoce como “psoriasis del pañal”, ya que las placas aparecen en la piel que se encuentra debajo del pañal. 
 
Las lesiones son muy rojas e inflamadas y no presentan escamas en la superficie, debido a que la mayor humedad se encuentra en los pliegues, es por ello que las placas se pueden instalar bajo las axilas, en el ombligo, entre las nalgas, las ingles, lo que puede causar intensas molestias.
 
El dermatólogo puede marcar la diferencia entre la micosis y la psoriasis inversa. No se recomienda el uso de cremas y lociones anti fúngicas debido a que pueden irritar más la piel y agravar la enfermedad. El tratamiento se basará en las gravedad de las lesiones, evitando las pomadas y cremas que puedan causar maceración en los pliegues.

Psoriasis pustulosa

La psoriasis pustulosa es un tipología muy particular, poco conocida. Se caracteriza por la presencia de pústulas, unas “burbujas” presentes en la superficie de la piel que contienen una sustancia líquida, las cuales son burbujas asépticas. Es decir, que no están infectadas, pero son lesiones muy dolorosas e inflamatorias.
 
Este tipo de psoriasis se divide en dos categorías:
  • Una forma localizada que se instala principalmente en las palmas de las manos y las plantas de los pies (psoriasis pustulosa palmoplantar). Es provocada por la aparición de afectaciones motoras como caminar o también, por dificultades relacionales (como el miedo a la opinión de los demás o el aislamiento).
  • Una forma generalizada es la psoriasis pustulosa de Von Zumbusch, la cual representa una emergencia médica porque puede acarrear la muerte del paciente. Se acompaña de numerosas manifestaciones extracutáneas como fiebre, cansancio, alteración del estado general, trastornos electrolíticos y afectación de múltiples órganos a nivel articular y pulmonar. 

Psoriasis eritrodérmica

La psoriasis eritrodérmica es una forma poco común, pero muy grave. Se habla de esta tipología cuando más del 90% de la piel se ve afectada. Es la más invasiva, la piel parece convertirse en una única placa gigante, roja y escamosa; la piel ya no desempeña una función de barrera y esto genera un alto riesgo a una sobreinfección, deshidratación u otros trastornos en órganos vitales.
 
Se puede instalar poco a poco (forma crónica) o aparecer de manera repentina (forma aguda). En ocasiones se trata de una primera crisis de psoriasis o se puede originar tras interrumpir un tratamiento. Es importante decir que la eritrodermia puede asociarse con otras patologías como: eczema, reacciones a medicamentos, cáncer, entre otras.

Artritis psoriásica

La psoriasis no sólo es una enfermedad que ataca la piel, la inflamación asociada a ella también puede afectar a las articulaciones, en cuyos casos se habla de artritis psoriásica. Aproximadamente el 15% de las personas la padece y presenta lesiones articulares y cutáneas.
 
Esta tipología no se asocia necesariamente con las formas más graves de la psoriasis. En cambio, por un tiempo prolongado puede aumentar el riesgo, así como en caso de psoriasis en las uñas, el cuero cabelludo y/o los pliegues. Cuando afecta la columna vertebral el dolor es intenso y difuso, y en articulaciones más pequeñas el dolor es más localizado y tiende a causar hinchazón.

¿Cuáles son los síntomas?

Un síntoma más de psoriasis son las placas en la piel, rojas por abajo y blancas por arriba que pueden ser más o menos extensas; el color rojo es signo de la inflamación, que implica numerosas células inmunitarias; el blanco es indicativo del engrosamiento de la piel, debido a la multiplicación apresurada de los queratinocitos y la capa más blanca son las escamas.

Otro síntoma de la psoriasis menos visible, pero igual de importante es el picor/comezón. La piel está cubierta de terminaciones nerviosas para reaccionar al calor, el frío, el dolor, etc., y en caso de tener psoriasis estas terminaciones se encuentran alteradas, lo que hace sentir tirantez, picor, calor, ardor y ganas de rascarse en todo momento.

Algunos otros síntomas se presentan de manera individual como la sequedad cutánea que puede ser ligera o intensa, lo que aumenta la sensación de incomodidad y tirantez. En el caso de la psoriasis del cuero cabelludo, este puede presentar irritación de tanto rascarse o por lavarse de forma agresiva.

Complicaciones que pueden tener las personas con psoriasis

La psoriasis puede aparecer a cualquier edad, incluso durante la infancia. Esta enfermedad, durante la lactancia, es una forma de psoriasis inversa que se manifiesta a través de placas muy rojas y muy inflamatorias en toda la piel situada bajo el pañal, de ahí que se conozca también como “psoriasis del pañal”. 

Cuando son mayores, la psoriasis de los niños se corresponde esencialmente con la psoriasis en gotas, aunque también pueden desarrollarse otras formas. Esta enfermedad puede afectar a todas las partes del cuerpo, incluido el cuero cabelludo, como la famosa “costra láctea” que puede persistir con el tiempo.

La comezón constituye un importante problema, porque a los niños les cuesta más que a los adultos contener las ganas de rascarse. Sin embargo, al rascar las lesiones se retrasa su curación y pueden quedar cicatrices, cuando la psoriasis no suele dejar. Para solucionar este problema, hay que procurar que el niño lleve las uñas cortas y mantener sus manos ocupadas en los momentos de crisis.

En los niños pequeños con psoriasis es preferible recurrir a tratamientos locales. En los mayores y adolescentes pueden utilizarse tratamientos orales o incluso inyectables, pero siempre bajo la estricta supervisión de equipos especializados en dermatología pediátrica. 

Por otro lado, la psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica que puede afectar a una serie de mujeres en edad reproductiva, pero es imposible predecir la evolución de la enfermedad durante el embarazo. La experiencia muestra que en la mayoría de los casos suele ocurrir justo lo contrario, la psoriasis se atenúa o se estabiliza, debido principalmente a cambios hormonales e inmunológicos. En cambio, es frecuente que aparezca un brote después del parto.

Es imposible saber si la madre puede transmitirle psoriasis al bebé. Hoy en día sabemos que este padecimiento tiene un componente genético que se combina con factores ambientales que pueden desencadenarlo. En cualquier caso, el riesgo no depende de la intensidad de la psoriasis durante el embarazo.

La psoriasis no impide tener hijos. Sin embargo, algunos medicamentos no deben utilizarse para tratarla durante esa edad reproductiva. Cuando se desea tener un niño, es esencial pedir cita con su dermatólogo para hacer un balance de los tratamientos en curso; algunos tratamientos como el metotrexato están contraindicados durante el embarazo. 

Otros tratamientos, como los dermocorticoides o algunas formas de fototerapia, pueden utilizarse durante todo el embarazo. Por lo tanto, una mujer con psoriasis que desea tener un hijo puede verse obligada a cambiar de tratamiento.

A diferencia del embarazo, la lactancia tiene poco impacto en la psoriasis, en un sentido de mejora o de agravamiento. Dar el pecho es compatible con la enfermedad, pero no lo es con todos los tratamientos, ya que algunos de ellos pasan a la leche materna. Una vez más, lo mejor es hablarlo con el dermatólogo.

Tratamiento para la psoriasis

Existen diversos tratamientos para la psoriasis y de naturaleza muy variada en términos de principio activo, forma galénica y vía de administración. Una persona con este padecimiento puede recurrir a distintos tratamientos, todo dependiendo de la extensión de las lesiones, la frecuencia de los brotes y del impacto en la calidad de vida del paciente.

Tratamientos locales

Los tratamientos locales, es decir, las cremas, las pomadas y otro tipo de geles, se utilizan muy a menudo para aliviar la psoriasis. Suelen ser el primer tratamiento recetado por el dermatólogo, pero no todos los tratamientos son equivalentes, hay varias categorías de tratamientos locales para la psoriasis:
  • Dermocorticoides. Es la clase terapéutica más común y más eficaz para tratar las enfermedades inflamatorias de la piel como el eczema o la psoriasis. Los dermocorticoides son conocidos y reconocidos, pero de bajo consumo debido a que es cierto que pueden acarrear efectos secundarios, como el adelgazamiento y la fragilización de la piel, la aparición de estrías, etc., No obstante, se trata de efectos muy raros que no aparecen si el tratamiento se aplica siguiendo la receta del médico.
  • Derivados de la Vitamina D. Aislados o asociados con dermocorticoides, los derivados de la vitamina D actúan principalmente en la diferenciación de los queratinocitos. Pueden causar una irritación cutánea al iniciar el tratamiento, pero no es motivo para suspenderlo.
Entre las demás clases disponibles para el tratamiento local de la psoriasis, cabe destacar los retinoides tópicos, los queratolíticos y, por supuesto, las cremas hidratantes. Todos estos métodos son muy recomendables en sustitución de los otros tratamientos locales para aumentar su tolerancia y espaciar los brotes de psoriasis.
 
Los tratamientos locales requieren tiempo, pueden tener texturas poco agradables, resulta un poco difícil vestirse o maquillarse después de aplicarlos y parece que “no funcionan”. Sin embargo, resultan ser un tratamiento eficaz y suficiente en numerosos casos de psoriasis ligera a moderada. Al mismo tiempo, es imprescindible comprender bien el interés de cada producto, de cada textura, de cada ritmo de aplicación, para adaptarse al tratamiento con total serenidad y notar con bastante rapidez una mejora en el estado de la piel.

Tratamientos farmacológicos

Cuando los tratamientos locales no son suficientes, el dermatólogo puede proponer un tratamiento farmacológico basado en comprimidos. Esto sucede con frecuencia, especialmente cuando la psoriasis se extiende.
El tratamiento oral de la psoriasis se basa generalmente en una de las cuatro siguientes moléculas:
  • Metotrexato: Es un medicamento que limita la proliferación celular, lleva varios años utilizándose para tratar la psoriasis y existe en forma de comprimidos o inyecciones. Este tratamiento tiene la particularidad de administrarse una vez a la semana, se puede tomar solo o combinado con una bioterapia. Puede causar efectos secundarios, como cansancio, problemas digestivos, llagas o caída del cabello, los efectos más graves, como el daño hepático, se previenen realizando un seguimiento periódico.
  • Ciclosporina. Medicamento inmunosupresor, utilizado habitualmente en los pacientes sometidos a un trasplante de órganos. Si bien la terapia con ciclosporina no se puede mantener a largo plazo debido a ciertos efectos secundarios, entre los que cabe destacar una importante toxicidad renal, un tratamiento de uno o dos años puede permitir superar un episodio inflamatorio y limitar la actividad de la psoriasis.
  • Acitretina. Se trata de una molécula que actúa normalizando la actividad de los queratinocitos. Su uso está muy controlado, especialmente en las mujeres jóvenes en edad fértil, debido a su carácter teratogénico. Con este tratamiento se requieren métodos anticonceptivos eficaces y un seguimiento estricto. Sus efectos secundarios más comunes son de carácter cutáneo-mucoso: sequedad en la piel y los labios, fragilidad en las uñas y el cabello. Se recomienda el uso diario y de cuidados hidratantes y reparadores.
  • Apemilast. Es un medicamento reciente que actúa en los procesos inflamatorios. Se tolera bien, aunque suele causar efectos secundarios o posibles trastornos digestivos, también es posible experimentar cambios de humor.

Bioterapias

Las bioterapias han revolucionado la forma de tratar la psoriasis. Aparecieron hace unos veinte años y su desarrollo es constante, en la actualidad hay más de una decena en el mercado y se espera que se comercialicen unos cuantos más durante los próximos años.
 
Son unos tratamientos innovadores que se administran por vía inyectable y que deben conservarse en la nevera. Se trata esencialmente de los llamados anticuerpos monoclonales que actúan específicamente en una molécula de la inflamación, como puede ser el TNF-alfa o la IL-23, y más recientemente la IL-17. Al bajar los niveles de las moléculas responsables de la inflamación cutánea y/o articular, estos medicamentos reducen la actividad de la psoriasis.
 
Las bioterapias están dirigidas a personas con psoriasis cutánea y/o articular en caso de fracaso, contraindicación o intolerancia a los otros tratamientos disponibles para tratar la enfermedad. El tratamiento debe iniciarse en un entorno hospitalario y supervisarse de cerca por un dermatólogo o reumatólogo dependiendo del tipo de psoriasis. Las inyecciones suelen realizarse en casa, cada semana, cada dos semanas o incluso cada mes en función de los protocolos.
 
La eficacia de las bioterapias en la psoriasis suele ser espectacular, como si la enfermedad hubiera desaparecido totalmente. Pero lo cierto es que sigue ahí, por eso hay que seguir con el tratamiento durante muchos años, e incluso (a veces) de por vida. Las bioterapias se pueden combinar con tratamientos locales u orales para reforzar su eficacia.

Fototerapia

La fototerapia lleva siendo parte del arsenal terapéutico de la psoriasis. Consiste en proyectar rayos ultravioleta (UV) sobre la piel para reproducir los efectos beneficiosos del sol en el padecimiento, principalmente a través de una acción antiinflamatoria e inmunosupresora.
 
La fototerapia ayuda a luchar contra distintas formas de psoriasis, más o menos extensas, generalmente en asociación con tratamientos locales: dermocorticoides o derivados de la vitamina D.
 
Las sesiones duran solamente unos minutos y se realizan en una consulta o un servicio de dermatología equipado con una cabina de fototerapia. No tienen relación alguna con las “cabinas de bronceado” disponibles en algunos comercios o institutos de belleza. La fototerapia se realiza bajo supervisión médica, a una cadencia de 2 a 3 sesiones por semana durante varios meses, por ejemplo en invierno cuando disminuye el número de horas de sol.
 
Debido a algunos posibles efectos secundarios, como el envejecimiento cutáneo, la lesión ocular o el cáncer de piel, la fototerapia para tratar la psoriasis está destinada esencialmente a los adultos y las curas no pueden prolongarse demasiado tiempo ni repetirse con demasiada frecuencia.
 
La fototerapia es un tratamiento eficaz para la psoriasis, pero no siempre funciona. Es una opción entre otras que puede resolver ciertas situaciones y que se implementa dependiendo el caso de cada paciente. 
 
Cuando se tiene psoriasis se deben seguir algunas recomendaciones básicas y tener sentido común. Una buena higiene es esencial para mantener limpia la piel, procediendo siempre con suavidad y con los productos adecuados. Mantener una dieta sana y equilibrada, evitar el consumo de tabaco y alcohol y disfrutar de los beneficios de sol, claro está, con la debida protección. 
 
El tratamiento recetado debe entenderse y seguirse al pie de la letra para obtener resultados eficaces. Nunca está de más hablar con profesionales de la salud sobre todos los efectos que la psoriasis tarea consigo, esto ayuda a encontrar las soluciones más adecuadas.
 
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