Caída crónica del cabello

El efluvio telógeno crónico y la alopecia androgenética son dos formas de caída crónica del cabello. Su origen es principalmente hormonal, pero en algunos casos puede ser nutricional o metabólico.

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Contenido

Efluvio telógeno crónico: información sobre el mecanismo fisiológico en juego

A diferencia de la caída reaccional del cabello, que suele aparecer entre tres y cuatro meses después de un factor desencadenante, la caída del cabello se considera crónica cuando progresa durante al menos seis meses. El término científico para esta afección es efluvio telógeno crónico. Los trastornos tiroideos, la anorexia, la carencia de hierro (con o sin anemia), así como determinados tratamientos medicinales (retinoides, anticoagulantes, antihipertensivos, anticonvulsivantes, etc.) se encuentran entre las causas. Este tipo de caída del cabello provoca una fase anágena más corta, lo que a su vez da lugar a un cabello más corto que atraviesa el ciclo capilar con mayor rapidez y se cae con más frecuencia.
La caída del cabello en el efluvio telógeno crónico es menos importante que en el efluvio telógeno agudo (caída ocasional del cabello). Esta última suele manifestarse esporádicamente a lo largo de varios años en mujeres de mediana edad que originalmente tenían un cabello grueso y brillante. Estas mujeres se quejan de la longitud y el volumen reducidos.

Alopecia androgenética crónica: la otra forma de caída crónica del cabello

¿Qué es la alopecia androgenética? La caída del cabello crónica se caracteriza por episodios de caída del cabello que acaban provocando una miniaturización del cabello y una reducción de su densidad. Esto afecta sobre todo a los hombres, entre el 70 % y el 80 %, frente al porcentaje del 29 % al 42 % de las mujeres* a lo largo de su vida, y suele observarse en hombres de entre 30 y 40 años. El mecanismo por el que se manifiesta la alopecia androgenética masculina es hormonal e implica a los receptores de andrógenos que se encuentran en la papila dérmica. De este modo, se acelera el crecimiento del cabello: se agota y afina gradualmente hasta que acaba por caerse definitivamente. Hasta la fecha, solo hay dos tratamientos medicinales indicados para frenar esta caída crónica del cabello: el minoxidil y la finasterida. El primero es un tratamiento tópico. El segundo es un tratamiento oral que solo puede prescribirse a los hombres. Existe otra solución más costosa: los implantes de cabello.
* Fuente: Blume-Peytavi et al., 2011; Norwood, 1975

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