¿Cuáles son las causas del acné?
- CONTENIDO
- El acné
El acné fúngico
- ¿Qué se puede hacer contra el acné a diario?
- El peeling lucha contra el acné
- La dieta y el acné
- El zinc para luchar contra el acné
- ¿Qué maquillaje usar en caso de acné?
- ¿Qué jabón usar en caso de acné?
- El acné y el sol
- El acné y el deporte
- a homeopatía contra el acné
- Las mascarillas para combatir el acné
- La píldora contra el acné
- El papel de los aceites esenciales frente al acné
- Los síntomas del acné
- ¿Qué son los granos de acné?
- El acné en la espalda
- El acné en la frente
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- El acné en la barbilla
- ¿Acné o rosácea?
- Acné facial: ¿cómo eliminarlo?
- Acné labial: causas y soluciones
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- Las cicatrices de acné
- Punto blanco
- Granos en las nalgas (acné): ¿cómo eliminarlos?
Granos persistentes, rojeces, picores intensos... ¿Y, sin embargo, a pesar de los tratamientos contra el acné, nada funciona?
¿Te preguntas finalmente si tus granos están relacionados con el acné o si se trata de otra cosa? Y tienes razón: es posible que sufras acné fúngico.
El acné fúngico suele ser difícil de identificar, ya que se parece mucho al acné clásico. Pero, a diferencia del acné clásico, causado por bacterias y un exceso de sebo, el acné fúngico se debe a la proliferación de una levadura llamada Malassezia, presente de forma natural en la piel.
Entonces, ¿cómo saber si realmente se trata de acné fúngico? ¿Cuáles son los síntomas característicos del acné fúngico? ¿Cuáles son los tratamientos adecuados en un caso así?
En este artículo, te ayudamos a aclarar tus dudas.
Síntomas del acné fúngico
Los síntomas del acné fúngico suelen parecerse a los del acné vulgar, pero hay algunos signos distintivos que pueden darte una pista. En particular, puedes observar:
- granos rojos de tamaño uniforme y a menudo agrupados: a diferencia del acné clásico, en el que los granos suelen ser de diferentes tamaños, el acné fúngico se manifiesta mediante pápulas (pequeñas protuberancias rojas) y pústulas (protuberancias que contienen pus) de tamaño uniforme (de 1 a 2 mm), agrupadas, que pueden dar a la piel un aspecto granuloso.
- sensación de picor intensa: es el síntoma más revelador. El acné fúngico suele provocar prurito. En otras palabras, ¡pica mucho! Por lo tanto, si los granos te pican hasta el punto de querer rascarte, debes prestar atención.
- Zonas específicas afectadas: el acné fúngico aparece con frecuencia en zonas como la parte superior de la espalda, el pecho, los hombros y, a veces, en la barbilla y los lados del rostro. Y, a diferencia del acné vulgar, afecta con menos frecuencia al centro del rostro (frente, nariz).
- Resistencia a los tratamientos antiacné: si tus granos persisten a pesar de los tratamientos antiacné (como los antibióticos) o incluso empeoran, es posible que se trate de acné fúngico. Los antibióticos, al alterar la flora cutánea, pueden favorecer la proliferación de la levadura Malassezia, responsable de esta afección.
En definitiva, ¿en qué situación hay que reaccionar? Si tus granos persisten, te pican y suelen aparecer después de un periodo de sudoración intensa (como después de hacer deporte o en ambientes cálidos y húmedos), el acné fúngico es una posibilidad a tener en cuenta. Y en ese caso, es hora de concertar una cita con tu dermatólogo.
Factores de riesgo y predisposición
A diferencia del acné clásico, que suele estar relacionado con las fluctuaciones hormonales, el acné fúngico está provocado por una proliferación excesiva de la levadura Malassezia, presente de forma natural en la piel.
Hay varios factores de riesgo que pueden favorecer su aparición o agravar los síntomas. Entre ellos cabe destacar:
- Piel grasa: la levadura Malassezia adora el sebo.
- La transpiración excesiva: un ambiente cálido y húmedo, como los climas tropicales o la sudoración abundante después de hacer deporte, crea un terreno propicio para la proliferación de la levadura Malassezia en la piel.
- La humedad asociada a la fricción: la ropa ajustada, el sudor excesivo o las zonas obstruidas también son un contexto favorable.
- Tratamientos prolongados con antibióticos: cuando ya se ha desarrollado un acné fúngico o está en fase de desarrollo, los antibióticos recetados para tratar el acné bacteriano alteran la flora cutánea al eliminar las bacterias buenas. Este desequilibrio favorece la proliferación de la levadura Malassezia, responsable del acné fúngico. Resultado: ¡este tipo de acné puede aparecer, agravarse o coexistir con el acné vulgar! Por tanto, requiere un tratamiento adecuado.
- Corticoides (de aplicación local u oral): estos tratamientos pueden debilitar las defensas naturales de la piel, favoreciendo así el acné fúngico. En términos más generales, cualquier contexto en el que el sistema inmunitario se vea debilitado (debido a una enfermedad, fatiga crónica, tratamientos médicos, etc.) aumenta el riesgo de acné fúngico.
- Una rutina de cuidado inadecuada, como el uso de productos demasiado ricos en aceites o ingredientes comedogénicos, puede desequilibrar la flora cutánea y favorecer la aparición de la levadura Malassezia.
Tratamiento del acné fúngico
El acné fúngico puede parecer difícil de tratar, pero no te preocupes, con el tratamiento adecuado es posible remediarlo.
El tratamiento del acné fúngico se basa principalmente en la prescripción de antifúngicos orales, como el ketoconazol o el fluconazol. Los medicamentos antimicóticos, administrados por vía oral, actúan directamente sobre la levadura Malassezia , bloqueando su crecimiento. Se indican especialmente cuando los síntomas persisten o cubren zonas amplias como la espalda, el pecho o los hombros(1).
Como complemento, se pueden aplicar antifúngicos tópicos en forma de cremas o lociones a nivel local para tratar las lesiones y prevenir los rebrotes. Estos tratamientos tópicos son útiles para los casos más leves o en combinación con el tratamiento oral para reforzar su eficacia(1).
Y si el acné fúngico coexiste con el acné inflamatorio, es necesario un enfoque combinado(1):
- Los antifúngicos orales o tópicos actúan sobre la levadura Malassezia, responsable del acné fúngico.
- Los tratamientos antiacné clásicos actúan sobre las bacterias relacionadas con el acné vulgar.
La combinación de estos dos enfoques permite actuar sobre la causa fúngica, pero también sobre la causa bacteriana, lo que maximiza la eficacia.
No esperes más y consulta a tu dermatólogo: sabrá aconsejarte para adaptar el tratamiento a tus necesidades específicas.
Consejos para prevenir el acné fúngico
El acné fúngico suele aparecer cuando la piel permanece húmeda o hay sudoración excesiva.
Para evitarlo, es fundamental mantener la piel limpia y seca:
- Después de practicar deporte o cualquier actividad física, cambiarse rápidamente y secarse bien, prestando especial atención a las zonas de roce (espalda, hombros, pecho).
- Llevar ropa holgada y transpirable, de algodón o materiales naturales, para limitar las rozaduras y la acumulación de calor. Evitar la ropa demasiado ajustada o sintética, ya que favorece la sudoración.
- Limpiar la piel por la mañana y por la noche con un gel limpiador espumoso, indicado específicamente para pieles grasas o con tendencia acneica. Evitar los jabones demasiado agresivos que pueden desequilibrar la barrera cutánea. Tomarse el tiempo necesario para secar suavemente la piel después de aclararla, sin frotar.
- Opta por un tratamiento hidratante no comedogénico, adecuado también para pieles grasas o con tendencia acneica.
- Cambiar con frecuencia las toallas y las fundas de almohada (lo ideal es hacerlo cada 2 o 3 días). Optar por tejidos suaves, compuestos por materiales naturales (algodón, seda, etc.).
- Evitar los ambientes cálidos y húmedos, como los spas, los baños turcos o los jacuzzis, que crean un terreno propicio para la proliferación de levaduras como Malassezia.
Sources :
(1) Rubenstein, R., & Malerich, S. (2014). Malassezia (pityrosporum) folliculitis.. The Journal of clinical and aesthetic dermatology, 7 3, 37-41.
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